Somos una IPS colombiana con dos mundos y una sola disciplina.

El primero es clínicoEvaluamos a los trabajadores antes de que ingresen a una empresa, mientras trabajan en ella y cuando se retiran. Lo hace un médico especialista en seguridad y salud en el trabajo que estudia el cargo antes de ver a la persona, porque un examen que no parte de los riesgos del puesto es apenas un trámite.

El segundo es de verificaciónLas entidades que pagan por servicios de salud nos contratan para saber si están recibiendo lo que pactaron. Leemos las minutas, cruzamos la facturación con los pagos, comparamos lo habilitado con lo ofrecido y revisamos si los usuarios fueron atendidos a tiempo. Después lo ponemos por escrito, contrato por contrato, con el soporte de cada afirmación.
Los dos mundos tienen más en común de lo que aparentan. En ambos alguien toma una decisión con base en lo que firmamos: vincular a una persona, pagarle a un prestador, renovar una red. Por eso no entregamos opiniones. Entregamos conceptos que resisten una segunda lectura.
Aquí trabajan médicos ocupacionales, médicos auditores, administradores en salud, profesionales en ciencias económicas y supervisores de contratos. Con ellos trabaja una plataforma de inteligencia artificial propia, basada en modelos de lenguaje ajustados a nuestro método de supervisión y auditoría, que procesa la totalidad de la documentación contractual y clínica del periodo y deja cada observación con su soporte trazable. Lee lo que ningún equipo alcanzaría a leer completo; el criterio y la firma siguen siendo de un profesional.
Darles a las empresas y a las entidades del sector salud información en la que puedan confiar para decidir sobre la aptitud de un trabajador, la ejecución de un contrato o la calidad de un servicio. Lo hacemos con profesionales idóneos, métodos que se pueden auditar e inteligencia artificial puesta al servicio de su criterio.
En 2031, cuando una entidad en Colombia necesite saber con certeza cómo se ejecutan sus contratos de salud, o una empresa busque conceptos ocupacionales que no dejen dudas, DIPOSALUD será el primer nombre que consulte. Para entonces habremos demostrado que la inteligencia artificial, dirigida por profesionales, permite supervisar una red completa y no solo una muestra.
Seis reglas que no se negocian.
Si no podemos mostrar el documento, la fecha y la fuente, no lo escribimos.
Separamos lo que el prestador dejó de cumplir de lo que nadie nos pudo probar. Mezclarlos es injusto y es mal oficio.
La tecnología lee y ordena. El concepto lo asume un profesional con nombre y registro.
Dos prestadores con el mismo contrato se califican con los mismos criterios.
La empresa recibe la aptitud. El diagnóstico es del trabajador.
Un informe que llega después del pago ya no sirve para decidir el pago.
Revisamos todo, no una muestra.
La tecnología nos da el alcance. El equipo pone el juicio.
Atendemos pacientes y evaluamos a quienes los atienden. Sabemos qué es razonable exigirle a un prestador y qué no.
El médico, el financiero y el supervisor contractual leen el mismo caso y firman un solo informe.
Un gerente lo lee en diez minutos. Un abogado lo puede usar tal como está.